martes, 31 de marzo de 2009

LA INFIDELIDAD.....


Ya está en nuestros genes, que el macho de la especie humana no sea fiel. (Se dan cada vez más casos de las hembras también, últimamente). Se imaginan que la cosa fuera al revés, como pasa en algunas especies?


Científicos del Instituto de Investigación Karolinska señalan que la hormona vasopresina -producida de manera natural y administrada por el gen alelo 334- afecta la capacidad de los mamíferos de permanecer monógamos, por lo cual los hombres portadores “no garantizan una relación estable”. Las crisis conyugales pueden explicarse por la herencia genética de los hombres, concluyó una investigación difundida hoy por el diario francés Le Figaro, que atribuye a un gen masculino los problemas en las relaciones afectivas, como infidelidad.


Científicos suecos del Instituto de Investigación Karolinska en Estocolmo, confirmaron lo que las mujeres suponían desde hace mucho tiempo: “los hombres son más propensos a la infidelidad y a mantener relaciones complicadas e inestables”.


Aunque parece la excusa perfecta para un hombre incapaz de casarse o formar una relación duradera de pareja, lo cierto es que el gen en cuestión -alelo 334, que produce la hormona vasopresina- se presenta en cuatro de cada 10 hombres en Suecia.

“Hay muchas razones para explicar el hecho de que una persona tenga problemas de pareja, pero es la primera vez que se menciona la posibilidad de que un gen específico esté vinculado a la manera en que los hombres se relacionan con su pareja”, según el estudio.


Es de lo más triste ver cada vez más casos de mujeres, la mayoría de 50 en adelante, aunque raramente se observan casos desde los 30 años, de mujeres que acuden a la consulta con multitud de síntomas sin sentido, que tras una buena anamnesis y un poquito de pericia, acaban confesando que en realidad lo que les pasa es que han descubierto que el marido, ese con el que iniciaron una convivencia de años, que sacaron adelante a los hijos, compañero siempre de mil batallas.... ahora anda con otra más joven que ellas, y eso en realidad las transtorna en gran medida.


Palpitaciones, intranquilidad, opresión del pecho, dolor de cabeza, insomnio o alteraciones del sueño, parálisis facial, parestesias(hormigueos o pérdida de la fuerza en extremidades) pérdida de interés y deseos de muerte son las manifestaciones referidas por estas mujeres, las cuales por tiempo y por intensidad no pueden ser catalogadas como depresión, sino como duelo, pero he podido ver que son mujeres controladoras, un tanto hipocondriacas y manipuladoras. Aunque no todas.


Es increíble ver como puede alterar en una mujer mayor esto, en otras tantas no parece afectarles mientras el compañero cumpla con sus resposabilidades de casa y sustento, con el simple hecho de dormir separados y ante la gente todo parece normal. Esa es la gran mayoría. Pero llegar al extremo de seguir, vigilar, y hasta videograbar a la pareja para confrontarla no llevará a nada bueno, porque de estas conductas perniciosas es muy fácil pasar a otras peores, lo mejor es siempre buscar ayuda profesional, y sobre todo, aceptarlo como algo que si pasa, es algo que nada de lo que hagan podrá retener a ese hombre de una manera convincente. Es más el hecho de hacer algo es seguramente la causa de que el compañero la cambie.


No hay que perder de vista que todos los hombres mayores con cierta posibilidad económica pueden tener otra familia, es decir, mantener otra casa, pero el papel de la esposa no debiera ser el de una persona que pelea por algo que supuestamente es suyo, eso no hará más que alejar más al marido.


Pregúntenle a Hilary Clinton, o a la esposa de Chente, Chabelo y otros tantos adultos mayores cómo sientieron cuando se enteraron de los hijos fuera del matrimonio o de las infidelidades... Apechugar y dejar que el rio, que en ocasiones se desborde, vuelva a su cauce tarde o temprano.


Yo creo que hay dos tipos de infidelidad, la física cuando te echas una canita al aire, pero jamás dejarías a tu pareja ni sientes nada por el tercero en discordia. Muchas veces la relación es más bien temporal y superficial, efímera. El segundo tipo es la sentimental, es cuando interfiere lo que sientes por tu pareja y sientes amar al tercero en discordia, es más larga que la primera, intensa y pasional, también por el abandono del tercero en discordia. (Recordé la pelicula Secretos Intimos con Kate Winslet)


El primer tipo de infidelidad es más frecuente en los hombres, según yo, y el segundo es más frecuente de las mujeres que mezclan sentimientos con sexo, y el hombre finge amar para tener sexo, la mayoría de las veces...


Uds que opinan.?


LA OPINION DE LOS EXPERTOS SOBRE LA INFIDELIDAD.
Articulo tomado del Universal.

Sería interesante preguntarle a alguien en cuya cultura está aceptada la poliginia (un hombre con varias esposas) o la poliandria (una mujer con varios esposos), qué entienden por infidelidad y qué sienten al compartir a su pareja con otras mujeres o con otros hombres, según sea el caso; pues muchos estudiosos de las relaciones de pareja opinan que la manera en que se asume el adulterio depende, en gran medida, de los paradigmas particulares y culturales.


Esta opinión la suscribe Franca Trezza, psicóloga clínica y especialista en terapia de pareja, quien agrega: "la infidelidad no es importante en otras culturas, pero en la nuestra sí, porque significa una obvia trasgresión a ese acuerdo de exclusividad que previamente han realizado dos personas". Resulta curioso que en aquellas culturas donde la poliginia es practicada como, por ejemplo, la islámica o la hindú, el grueso de la población masculina es monógama debido a que convivir con varias mujeres es un privilegio de los hombres adinerados. Particularmente, el Corán estipula que el esposo debe mantener a sus señoras y a sus hijos.


Una situación muy similar ocurre en India. Por otro lado, de vez en cuando se reaviva el debate en torno a si es natural la monogamia en el ser humano. Por este motivo muchos investigadores han tratado de dilucidar los motivos por los que a los individuos les cuesta tanto mantener la exclusividad sexual.


Producto de esta discusión han surgido muchas explicaciones, y las que más se repiten son las que plantean que el hombre es biológicamente infiel, pero, a partir del desarrollo de valores y principios morales, tiene la posibilidad de revertir conscientemente este impulso primario y visceral. Si la infidelidad es así de natural y espontánea, por qué no asumirla con una actitud más fría y racional, y por el contrario se experimentan sentimientos tan devastadores cuando se descubre. Al parecer, las razones discurren en dos vertientes paralelas, una igualmente biológica y otra de orden psicosocial.


Helen Fisher, antropóloga e investigadora de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey, Estados Unidos, ha dedicadobuena parte de su existencia a estudiar los factores neurobiológicos que se relacionan con las emocioneshumanas, y es autora de famosos títulos como Anatomíadel amor y ¿Por qué amamos?, entre otros.


Según Fisher, no se está ni se estará preparado para enfrentar la infidelidad, debido a que "existe una motivación de carácter estrictamente darwiniano y sólidas razones evolutivas para ser posesivos con la pareja -en particular las mujeres.


Tanto los machos como las hembras invierten una gran cantidad de energía para establecer una relación de pareja, cuyo propósito fundamental es tener crías viables. El costo de arriesgarla en términos de supervivencia de la especie es alto".


La investigadora sugiere que la necesidad de establecer un vínculo con una pareja estable surgió, aproximadamente, "hace cinco millones de años cuando estaban las mujeres caminando por el páramo, llevando en un brazo un bebé y, en el otro, la comida y piedras para defenderse por si la atacaban. Era algo muy difícil, casi imposible, con más de un niño. Entonces, surgió la necesidad de unirse a un hombre de manera más permanente.


Por otra parte, para los hombres, proteger y alimentar a varias mujeres y sus crías era casi imposible. Así se desarrollaron en el cerebro tres circuitos distintos: el de la atracción sexual, que sirve para unir al hombre y a la mujer en primera instancia; el del amor romántico, que sirve para concentrar toda la energía reproductora en una sola persona, y el cariño perdurable, que mantiene a las parejas unidas con un lazo profundo".


Motivos emocionales


Desde muchos puntos de vista, la fidelidad es considerada un valor. Es el deber ser de toda pareja. "Las personas se unen pensando que va a ser para toda la vida, 'hasta que la muerte los separe' -dice la psicoterapeuta-, ese es su deseo, más allá de que logren materializarlo o no.


Por eso duele tanto cuando se rompe el acuerdo conyugal, el cual no sólo se reduce al matrimonio, abarca todas las uniones que se fundamentan en un pacto de compromiso mutuo". La traición es como un terremoto que sacude violentamente el piso emocional.


Es un serio golpe a la autoestima y origina una profunda herida narcisista, muy complicada de curar, porque hay un rompimiento de ese ideal del que todos se sienten merecedores. Saberse engañado, significa experimentar una especie de devaluación, porque existe la convicción de que alguien mejor ha usurpado el lugar que se poseía.


A raíz del hecho infiel, se sucede toda una cadena de sentimientos de pérdida -tanto para el engañado como para el que engaña- que tienen que ver con un proyecto de vida en común, las amistades, los familiares (que suelen parcializarse a favor de alguno de los dos), en fin, un sinnúmero de aspectos que adquieren una nueva dimensión e importancia.


La pareja transgresora también padece -aunque desde otro lugar- una gran pena. La culpa, el arrepentimiento y la incertidumbre lo agobiarán hasta tanto no regrese, de nuevo, la calma. Por otro lado, el cónyuge víctima atraviesa situaciones inéditas de dudas y desvalorización propia.


Consciente e inconscientemente buscará compararse con la otra u otro, y aunque vaya obteniendo respuestas, siempre se asomará una nueva interrogante. La hostilidad, la rabia y la impotencia que se generan después de "conocer la verdad", son sentimientos que aparecerán intermitentemente en tanto la persona no termine de recuperarse de un todo.


Interesante, verdad?


Pueden ver el artículo completo AQUI

3 comentarios:

P´PITO dijo...

ooooohhhhhhhhhhhhhh!!!!

muy buen post compadre!!!

se lo voy a mandar a un compadre que es mas cscolino que nada!!!

saludos....

"El amor dura hasta que se entera tu esposa"

jajajajajajajajaj

Ernesto Moré dijo...

Yo creo que tengo ese gen porque me aburro muy rapido de las personas y eso no significa que solo de una pareja sino de cualquiera jejejeje si algun día me caso lo haré por contrato de 5 años para renovarlo o anularlo sin problemas porque lo más seguro es que no aguante estar tanto tiempo con una misma persona porque odio la rutina.

MoRb0sO dijo...

Hijoles!!!

Un tema escabroso!!!

Qué decir... pues si, lo traemos en los genes...

Moralmente privado, pero fisicamente extasiante!!!



SAludos.